La verdad es que estoy un poco harta de tanta innovación con los dulces y productos tradicionales que que hemos conocido a lo largo de los años y que normalmente marcan fechas muy señaladas y uno de ellos son las torrijas. Deliciosas, jugosas, llenas de sabor y repletas de cariño. Una receta de aprovechamientos que ha ido pasando de generación en generación y en los últimos años se han empeñado en ponerles diferentes vestidos, adornos y demás y en general no hacen más que estropear el producto que ya nada tiene que ver con lo que es su esencia. Por eso yo cada Semana Santo hago torrijas y este año he decidido volver a recordar esta maravillosa receta. Se puede elegir el pan que se quiera. Normalmente yo las hago con pan para torrijas que hago yo y os dejo el enlace a esta receta, pero se puede emplear cualquier otro que os guste. Eso sí, que no esté muy tierno para que no se nos rompan nuestras torrijas. Deseo os gusten
Hoy os dejo también una bonita imagen en dibujo










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